Cada año, el Campeonato del Mundo de Rally se enfrenta a los desafíos logísticos propios de competir en cuatro continentes: América, Europa, África y Asia.
En el caso de nuestra región, el calendario ofrece dos eventos separados por menos de una semana y media, con la adición de Paraguay en agosto pasado, precediendo a la cuarta edición del Rally Chile Biobío.
Desde que terminó la carrera en los caminos de Itapúa, para los equipos que vienen de lejos las labores no han cesado. En Concepción, el fin de semana antes de la prueba andina, todos ya estaban instalando sus equipamientos en el Parque de Servicios del Hotel Casino MDS.
Para llegar hasta aquí, se requiere de una combinación de transporte aéreo y marítimo, en el caso de Toyota Gazoo Racing incluyendo nueve contenedores que se embarcaron el día 13 de junio. Por aire, otros 15 se despacharon el 14 de agosto.

En los primeros de ellos vinieron los cinco autos con los que se hacen los reconocimientos de la ruta, elementos de cocina, herramental del taller y un surtido importante de repuestos. La empresa DHL se encargó del traslado.
En cada rally, uno de los primeros montajes es el de las carpas que se convierten en el hogar temporal de los integrantes de cada equipo durante varios días, al menos durante las horas diurnas y muchas veces hasta la noche. Para esta labor, hacen falta no menos de diez personas que se ocupan del armado, que demanda casi tres días, y del desarmado, que precisa de uno.
Antes de correr en suelo chileno, 25 mecánicos, siete especialistas en suspensiones, tres ingenieros y cuatro coordinadores se encargan de reacondicionar exhaustivamente cada máquina, una preparación que se hizo estando todavía en Paraguay, antes de emprender el viaje de prácticamente 2.500 kilómetros que cruzó los Andes a través del este, centro y oeste argentino (por Posadas, Concordia, Paraná, Santa Fe, Córdoba, San Luis y Mendoza).
Para ello, utilizan 25 cajas de herramientas, 12 gatos elevadores, hasta nueve paneles de carrocería, transmisiones y motores. Los impulsores se desmontan del chasis y se revisan separados, junto con la caja de velocidades.
Cuando todo eso está listo, recién entonces se podrá decir que está todo listo para completar el periplo sudamericano de la categoría.